Al llegar a la edad de jubilación, muchas personas experimentan cambios importantes en su rutina. El trabajo deja de ocupar el lugar central que tenía durante décadas y aparecen nuevos tiempos, responsabilidades y formas de relacionarse con los demás.
En esa etapa también pueden modificarse las amistades. Algunas se fortalecen, otras se distancian por cuestiones de tiempo, salud o mudanzas, mientras que ciertos vínculos simplemente dejan de ser frecuentes.
La falta de amigos cercanos suele asociarse con ideas como la timidez, la frialdad o la dificultad para relacionarse. Sin embargo, desde la psicología existen otras interpretaciones que ponen el foco en el papel que una persona desempeñó durante gran parte de su vida.
Un artículo de divulgación sobre comportamiento humano plantea que, en algunos casos, quienes llegan a la jubilación con pocos vínculos estrechos fueron durante años el principal sostén emocional de familiares, amigos o compañeros, sin recibir el mismo nivel de acompañamiento. Veamos.
Jubilados sin amigos cercanos
Según un artículo publicado por Silicon Canals, algunas personas alcanzan la edad de jubilación sin amistades cercanas no porque sean frías o difíciles de tratar, sino porque durante años ocuparon el rol de quienes escuchaban, resolvían problemas y brindaban apoyo a los demás.











































































