
La Corteza PreFrontal Humana
La corteza prefrontal es la estructura más telencefálica, es decir, lo último en la evolución, lo más desarrollado en los humanos. Además, la corteza prefrontal constituye el centro del pensamiento abstracto, regulación emocional, funciones ejecutivas, programación de la conducta, asignación de planes de comportamiento a largo plazo y sobre todo la encargada de los procesos de mentalización (Teoría de la Mente), por lo que conocer las consecuencias de lesiones en la corteza prefrontal es de gran importancia.
La corteza prefrontal es una región del cerebro humano situada en la parte frontal del lóbulo frontal. Es una de las áreas más desarrolladas del cerebro humano y está asociada con una variedad de funciones cognitivas complejas. Algunas de las funciones más relevantes de la corteza prefrontal incluyen:
- Toma de decisiones: Ayuda a evaluar opciones y a anticipar las consecuencias de diferentes acciones.
- Planificación: Permite organizar y planificar comportamientos y actividades a largo plazo.
- Control de impulsos: Contribuye a regular las emociones y los impulsos, ayudando a las personas a actuar de manera más reflexiva en lugar de reaccionar de forma impulsiva.
- Atención y concentración: Facilita la capacidad de mantener la atención en tareas específicas y de ignorar distracciones.
- Memoria de trabajo: Involucrada en la manipulación y retención temporal de información necesaria para realizar tareas cognitivas.
- Socialización: Contribuye a la comprensión de las normas sociales y la empatía, lo que es esencial para las interacciones sociales.
La corteza prefrontal es vital para el funcionamiento ejecutivo, es decir, un conjunto de procesos que nos permiten planificar, tomar decisiones, resolver problemas y regular nuestro comportamiento. Su desarrollo y funcionamiento son esenciales para el comportamiento adaptativo y la vida diaria. Es importante tener en cuenta que esta zona comienza a desarrollarse antes del nacimiento, avanza lentamente durante la infancia y finalmente termina su proceso de desarrollo (mielinización) en la adolescencia tardía, lo que constituye una de las razones por las cuales las habilidades cognitivas de alto nivel no se desarrollan durante la infancia como lo hacen en la edad adulta.
Las lesiones de la #CPF se traducen en una sintomatología polimorfa, observándose déficit en diferentes áreas cognitivas y trastornos del comportamiento. Estos síntomas pueden ser agrupados en cuatro categorías: alteraciones cognitivas, conductuales, emocionales o de la personalidad y de la motivación.
Además, aunque no haya consenso entre los investigadores relacionados con la neurociencia, la corteza prefrontal está formada por dos partes:
- Corteza prefrontal anterior: tiene funciones importantes en el control atencional y procesamiento sensitivo motor. Además, también dicen las investigaciones que esta parte de la corteza prefrontal tiene importantes funciones en la percepción del dolor y en la memoria.
- Corteza supra orbital: tiene funciones de regulación emocional. Gracias a sus importantes conexiones con estructuras cerebrales como el hipotálamo, la corteza supra orbital tiene un papel de gran importancia como mediador en el circuito de recompensa al comer y en la autorregulación.
El buen funcionamiento de la corteza prefrontal también ayuda a conectar emoción y cognición para crear un plan para realizar ciertas acciones, por lo tanto, podemos motivarnos y orientar nuestra conducta hacia una meta que nos atrae. Aunque el sistema límbico está más relacionado con las emociones, la región prefrontal del cerebro es crucial para percibir y expresar las emociones, transformándolas en reacciones fisiológicas o permitiendo su control consciente.
Los pacientes con daño prefrontal no pueden inhibir las respuestas inapropiadas, lo que hace que el trastorno de la autorregulación del comportamiento se manifieste más claramente en situaciones poco estructuradas. Esta situación en estos pacientes es diferente de lo que sucede en situaciones estructuradas, en las cuales las claves ambientales o las rutinas sobreaprendidas dictan la respuesta adecuada.
Los pacientes con lesiones de la corteza prefrontal pueden experimentar trastornos del comportamiento aunque rindan bien en las pruebas. Esta aparente contradicción se debe a que estos exámenes no requieren que los pacientes organicen sus comportamientos durante un período de tiempo suficientemente largo o establezcan prioridades sobre tareas competitivas.
Otro de los problemas que tienen las personas tras lesiones en la corteza prefrontal se refieren a la #abulia. La abulia es la falta de voluntad o energía para hacer algo o moverse. Su origen se remonta al griego antiguo, donde significa literalmente «falta de deseo». Cuando lo usamos en psicología, nos referimos a la falta de motivación o el desinterés hacia cualquier objetivo. Se considera un trastorno de la voluntad que tiene un impacto tanto en la persona que lo padece como en su entorno cercano.
La #abulia como consecuencia de lesiones en la corteza prefrontal se caracteriza además por la falta de un propósito, la falta de motivación para terminar lo que se ha comenzado, la falta de espontaneidad, la pasividad y la falta de iniciativa.
La presencia de disforia correlaciona altamente en pacientes que han tenido lesiones en la corteza cerebral, especialmente en la corteza prefrontal medial. La #disforia se caracteriza generalmente por una emoción desagradable o molesta, como la tristeza (estado de ánimo depresivo), la ansiedad, la irritabilidad o la inquietud. Es el sentido etimológico opuesto de la #euforia. La #disforia se refiere únicamente a un desequilibrio emocional. Se puede sentir como respuesta a situaciones normales de vida, como una enfermedad o un duelo y, además, es un rasgo de muchos trastornos psiquiátricos, como los trastornos de estado de ánimo y la #ansiedad, siendo la disforia un síntoma común de la #depresión.
Una expresión verbal no fluida y disminuida, esfuerzo para hablar, frases reducidas, alteración de la #prosodia y supresión de enlaces gramaticales son características de la afasia motora o de #Broca. La evocación de nombres de objetos o figuras, así como la capacidad de repetición, están alteradas. Siempre es mejor comprender el lenguaje hablado que producirlo, lo que puede presentar ciertas dificultades para comprender relaciones sintácticas más complejas.
Por ejemplo, el paciente puede hablar pero no entender la mayoría de lo que se le dice. Además, la escritura y la lectura suelen ser incorrectas, con muchos errores de ortografía y falta de letras.