INFORME CIENTÍFICO-MÉDICO: CUANDO LA RETINOPATÍA DIABÉTICA TE DEJA A OSCURAS
1. INTRODUCCIÓN Y MARCO EPIDEMIOLÓGICO
La retinopatía diabética (RD) representa una de las complicaciones microvasculares más severas y prevalentes de la diabetes mellitus tipo 1 (DM1) y tipo 2 (DM2). A nivel global, la diabetes mellitus se ha consolidado como una epidemia metabólica de proporciones no precedentes. Con el incremento sostenido en la expectativa de vida de los pacientes diabéticos —producto de las mejoras en las terapias insulinógenas y normoglucemiantes—, la prevalencia de las complicaciones crónicas de órgano blanco ha alcanzado cifras alarmantes. Entre estas, la retinopatía diabética se sitúa como la primera causa de ceguera irreversible en la población en edad laboral (20 a 74 años) en los países desarrollados y en vías de desarrollo.
La transición desde los estadios iniciales asintomáticos hacia las formas avanzadas de la enfermedad, caracterizadas por el edema macular diabético (EMD) y la retinopatía diabética proliferativa (RDP), culmina en una pérdida visual severa e irreversible. El fenómeno clínico que los pacientes describen como “quedarse a oscuras” es la manifestación terminal de un proceso fisiopatológico complejo. Este proceso involucra la disrupción de la barrera hematorretiniana (BHR), la isquemia tisular progresiva, la neurodegeneración retiniana y la remodelación fibrovascular anómala de la interfaz vitreorretiniana.
El presente informe científico-médico aborda de manera integral la anatomía funcional de la retina, las rutas bioquímicas y moleculares desencadenadas por la hiperglucemia crónica, la progresión clínica estructural, las modalidades diagnósticas avanzadas, las estrategias terapéuticas contemporáneas y el impacto psiconeuroendocrino de la amaurosis en la calidad de vida del paciente.
2. ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA DE LA RETINA Y LA BARRERA HEMATORRETINIANA
La retina es una estructura neurosensorial altamente especializada derivada del neuroectodermo del diencéfalo. Mantiene la tasa metabólica por unidad de masa más elevada de todo el organismo humano, superando incluso a la del corteza cerebral. Esta demanda metabólica extrema es necesaria para sostener el potencial de membrana transducido continuamente por los fotorreceptores (conos y bastones) ante el estímulo fotónico.
[Luz Incidente] ──> Capa de Células Ganglionares ──> Capas Plexiformes/Nucleares ──> Fotorreceptores ──> Epr
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[Barrera Hematorretiniana]

Anatómicamente, la retina se compone de diez capas distintas:
- Epitelio pigmentario de la retina (EPR)
- Capa de fotorreceptores (segmentos internos y externos de conos y bastones)
- Membrana limitante externa (MLE)
- Capa nuclear externa (núcleos de los fotorreceptores)
- Capa plexiforme externa (sinapsis entre fotorreceptores y células bipolares/horizontales)
- Capa nuclear interna (núcleos de células bipolares, amacrina, horizontales y células de Müller)
- Capa plexiforme interna (sinapsis entre células bipolares/amacronas y células ganglionares)
- Capa de células ganglionares (CCG)
- Capa de fibras nerviosas de la retina (CFNR, axones no mielinizados de las células ganglionares)
- Membrana limitante interna (MLI)
Vascularmente, la retina posee un doble sistema de aporte sanguíneo. La circulación coriocapilar nutre por difusión el tercio externo (EPR y fotorreceptores), mientras que los dos tercios internos son irrigados por la arteria central de la retina, la cual se ramifica en plexos capilares superficiales, intermedios y profundos dentro de la retina interna.
La integridad del microambiente retiniano depende estrictamente de la Barrera Hematorretiniana (BHR), dividida en dos componentes estructurales:
- BHR Interna: Formada por las células endoteliales de los capilares retinianos non-fenestrados, unidas por complejos de uniones estrechas (zonula occludens, claudinas, ocludinas y moléculas de adhesión de unión) y sustentadas por pericitos intramurales y los pies terminales de la macroglía (astrocitos y células de Müller).
- BHR Externa: Constituida por las uniones estrechas intercelulares del Epitelio Pigmentario de la Retina, que regula el paso de solutos desde la coriocapilar hacia el espacio subretiniano.
En la retinopatía diabética, la pérdida selectiva de pericitos capilares (en una relación fisiológica normal de 1:1 con las células endoteliales) constituye la lesión histopatológica más temprana, desencadenando la inestabilidad microvascular que conduce al colapso funcional de la BHR interna.
3. PATOGENIA BIOQUÍMICA Y MOLECULAR DE LA RETINOPATÍA DIABÉTICA
La hiperglucemia crónica es el factor iniciador fundamental de la cascada patogénica de la RD. El exceso de glucosa intracelular en células no dependientes de insulina (como las células endoteliales, los pericitos y la glía) satura la vía glucolítica estándar (vía de Embden-Meyerhof-Parnas) y activa cuatro rutas metabólicas secundarias aberrantes.
┌── Vía del Poliol (Sorbitol / Estrés Osmótico)
├── Formación de AGEs (Estrés Oxidativo)
HIPERGLUCEMIA CRÓNICA ───────┼── Activación de la Proteína Quinasa C (PKC)
└── Vía de las Hexosaminas (Disfunción Vascular)
3.1. Vía del Poliol (Sorbitol)
Cuando la hexoquinasa se satura por hiperglucemia, la enzima aldosa reductasa reduce la glucosa a sorbitol consumiendo NADPH. Posteriormente, la sorbitol deshidrogenasa oxida el sorbitol a fructosa, consumiendo NAD+. La acumulación intracelular de sorbitol —un poliol con baja permeabilidad de membrana— genera un gradiente osmótico que induce edema celular. Asimismo, el consumo masivo de NADPH depleciona las reservas de glutatión reducido (GSH), privando a la célula de su principal defensa antioxidante y generando un estado de estrés oxidativo severo.
3.2. Formación de Productos Finales de Glicación Avanzada (AGEs)
La reacción no enzimática de la glucosa con los grupos amino de proteínas estructurales y plasmáticas (Reacción de Maillard) conduce a la formación irreversible de AGEs (Advanced Glycation End-products). Los AGEs alteran la función de la matriz extracelular al entrecruzar el colágeno y la elastina, e interactúan con su receptor específico (RAGE) expresado en endotelio y macroglía. Esta interacción RAGE-AGE activa el factor de transcripción NF-κB (Factor Nuclear Kappa B), desencadenando una respuesta inflamatoria crónica caracterizada por la síntesis de citoquinas proinflamatorias como TNF-α, IL-1β e IL-6.
3.3. Activación de la Proteína Quinasa C (PKC)
La acumulación de intermediarios glucolíticos como el diacilglicerol (DAG) activa las isoformas de la Proteína Quinasa C, predominantemente la isoforma PKC-β. La activación aberrante de PKC-β induce:
- Incremento en la expresión de la sintasa de óxido nítrico endotelial (eNOS) disfuncional.
- Aumento en la producción de endotelina-1 (ET-1), provocando alteración del flujo sanguíneo retiniano y hemodinámica anómala.
- Aumento de la permeabilidad vascular mediante la fosforilación de proteínas de uniones estrechas (occludin y ZO-1).
- Inducción de la síntesis del Factor de Crecimiento Endotelial Vascular (VEGF).
3.4. Vía de las Hexosaminas
La desviación de la glucosa-6-fosfato hacia la vía de la biosíntesis de hexosaminas produce uridin-difosfato-N-acetilglucosamina (UDP-GlcNAc). Esta molécula modifica glucosídicamente factores de transcripción clave (como SP1), alterando la expresión génica de inhibidores del activador del plasminógeno (PAI-1) y promoviendo un estado procoagulante e insulino-resistente a nivel microvascular.
3.5. Estrés Oxidativo e Inflamación Neurovascular
La hiperproducción de especies reactivas del oxígeno (ROS) por la cadena de transporte de electrones mitocondrial en condiciones de hiperglucemia unifica estas cuatro rutas. El estrés oxidativo lesiona el ADN mitocondrial y activa la enzima PARP [Poli(ADP-ribosa) polimerasa], la cual inhibe la GAPDH, desviando aun más la glucosa hacia las vías patogénicas.
Paralelamente, la neurodegeneración retiniana ocurre incluso antes de la aparición de signos microvasculares visibles al oftalmoscopio. Se observa apoptosis de células ganglionares y fotorreceptores, acompañada de reactividad glial (gliosis de las células de Müller), lo que altera el acoplamiento neurovascular y la homeostasis del glutamato.
4. PATOLOGÍA STRUCTURAL Y PROGRESIÓN CLÍNICA
La clasificación de la retinopatía diabética se fundamenta en los hallazgos del estudio ETDRS (Early Treatment Diabetic Retinopathy Study), dividiendo la enfermedad en dos fases principales: Non Proliferativa (RDNP) y Proliferativa (RDP), con la entidad independiente pero transversal del Edema Macular Diabético (EMD).
┌── Leve
├── Moderada
RDNP ─────────────┼── Severa (Regla 4-2-1)
└── Muy Severa
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RDP ──────────────┬── Sin características de alto riesgo
└── Con características de alto riesgo (HRC)
4.1. Retinopatía Diabética No Proliferativa (RDNP)
- RDNP Leve: Presencia exclusiva de microaneurismas. Los microaneurismas son dilataciones saculares de las paredes capilares secundarias a la pérdida de pericitos. Aparecen clínicamente como pequeños puntos rojos redondos.
- RDNP Moderada: Presencia de microaneurismas acompañados de exudados duros (depósitos lipídicos y proteicos resultantes de la extravasación plasmática), hemorragias intraretinianas en “llama” o en “punto y mancha”, y manchas algodonosas (infartos de la capa de fibras nerviosas por oclusión de arteriolas terminales).
- RDNP Severa: Definida por la Regla 4-2-1 del ETDRS. Se diagnostica si el paciente cumple al menos uno de los siguientes criterios:
- Hemorragias intraretinianas severas en los 4 cuadrantes.
- Arrosariamiento venoso (venous beading) claro en 2 o más cuadrantes.
- Anormalidades Microvasculares Intraretinianas (AMIR) marcadas en 1 o más cuadrantes.
- RDNP Muy Severa: Presencia de dos o más criterios de la regla 4-2-1 sin signos de neovascularización.
4.2. Retinopatía Diabética Proliferativa (RDP)
La persistencia y progresión de la isquemia retiniana extensa induce la liberación masiva de factores proangiogénicos (VEGF-A, bFGF, IGF-1) para superar la hipoxia. Esto desequilibra la balanza respecto a factores antiangiogénicos como la endostatina y el factor derivado de pigmento epitelial (PEDF). La respuesta tisular es el desarrollo de neovasos.
Los neovasos crecen en el disco óptico (NVD) o en cualquier otra parte de la retina (NVE). A diferencia de los vasos nativos, estas neormaciones carecen de BHR, son extremadamente frágiles y crecen a lo largo del hialoides posterior hacia la cavidad vítrea.
Isquemia Retiniana Extensa ──> Liberación de VEGF ──> Neovascularización (NVD/NVE)
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Hemorragia Vítrea / Tracción Fibrovascular / Desprendimiento Traccional
Las Características de Alto Riesgo (HRC) en RDP incluyen:
- Neovasos en el disco óptico (NVD) mayores o iguales a 1/3 a 1/4 del área del disco.
- Cualquier NVD asociado a hemorragia preretiniana o vítrea.
- Neovasos en otra parte (NVE) mayores a 1/2 del área del disco asociados a hemorragia preretiniana o vítrea.
4.3. Edema Macular Diabético (EMD)
El EMD puede presentarse en cualquier estadio de la RDNP o RDP. Se debe al colapso de la BHR (tanto interna como externa), lo que permite la acumulación de fluido rico en proteínas en las capas plexiforme externa y nuclear interna de la mácula. Si el líquido se acumula en el centro de la fóvea (EMD con compromiso foveal), la agudeza visual central cae de forma dramática.
5. LA TRANSICIÓN A LA AMUROSIS: MECANISMOS FÍSICOS Y ANATÓMICOS DE LA PÉRDIDA VISUAL
La experiencia traumática en la que la retinopatía diabética insidiosamente “deja a oscuras” a un paciente no ocurre por un único evento patológico, sino por cuatro eventos catastróficos terminales, de los cuales tres son de carácter estructural macroscópico y uno es neurógeno terminal.
┌── Hemorragia Vítrea / Preretiniana
├── Desprendimiento de Retina Traccional (DRT)
MECANISMOS DE AMAUROSIS ───┼── Glaucoma Neovascular (GNV)
└── Atrofia Óptica Isquémica / Papilopatía Diabética
5.1. Hemorragia Vítrea y Preretiniana
Los neovasos formados en la RDP son anómalos y carecen de una capa adventicia adecuada. Ante mínimas tracciones ejercidas por el vítreo en proceso de sinéresis o desprendimiento posterior del vítreo (DPV), estos vasos se rompen. La extravasación de sangre hacia el espacio preretiniano (subhialoideo) o directamente hacia la cavidad vítrea opacifica el eje óptico de forma súbita. El paciente experimenta la aparición inicial de miodesopsias densas (“lluvia de hollín”) seguidas por una pérdida absoluta de la visión funcional en cuestión de minutos o horas, percibiendo únicamente bultos o sombras.
5.2. Desprendimiento de Retina Traccional (DRT)
Junto a la neovascularización proliferan fibroblastos y células gliales, formando membranas fibrovasculares que se adhiere firmemente a la retina neurosensorial y a la hialoides posterior. Con el tiempo, estas membranas fibrovasculares sufren un proceso de cicatrización y contracción vectorial.
Esta fuerza traccional constante ejercida perpendicular y tangencialmente sobre la retina termina por desinsertar la retina neurosensorial del Epitelio Pigmentario de la Retina subyacente. A diferencia del desprendimiento regmatógeno (causado por desgarros), el DRT es cóncavo, no se extiende hasta la extrema periferia inicialmente y progresa lentamente hasta involucrar la mácula, momento en el cual el campo visual del paciente es sustituido por un “telón negro” permanente.
5.3. Glaucoma Neovascular (GNV)
Cuando la isquemia retiniana es masiva y no tratada, los factores angiogénicos (VEGF) difunden hacia el segmento anterior del ojo a través del humor vítreo. Al llegar a la cámara anterior, el VEGF estimula la formación de neovasos en el estroma del iris (rubeosis iridis) y en el ángulo iridocorneal.
Isquemia Severa ──> Difusión de VEGF al Segmento Anterior ──> Rubeosis Iridis
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Pérdida de Visión Irreversible <── Isquemia del N. Óptico <── Presión Intraocular Aumentada (PIO) <── Oclusión Trabecular
La proliferación del tejido fibrovascular en el ángulo obstruye físicamente el trabeculón. Posteriormente, la contracción de este tejido miofibroblástico zippea y cierra el ángulo (glaucoma de ángulo cerrado secundario). La Presión Intraocular (PIO) se eleva a niveles críticos (a menudo >50-60 mmHg), lo que destruye el flujo sanguíneo de la cabeza del nervio óptico y conduce a una atrofia óptica isquémica fulminante. El GNV es una causa dolorosa e irreversible de ceguera total (visión cero o No Percepción de Luz – NPL).
5.4. Isquemia Foveal Irreversible y Papilopatía Diabética
En casos donde no hay proliferación fibrovascular masiva, la ceguera central puede instaurarse por oclusión completa de los capilares perifoveales (isquemia macular). La Zona Avascular Foveal (ZAF) se expande y pierde su contorno circular regular, destruyendo la arquitectura neuronal foveal. Simultáneamente, la oclusión de los vasos arbotantes de la cabeza del nervio óptico genera papilopatía diabética e infarto de la lámina cribosa, suprimiendo el transporte axoplásmico hacia la corteza visual occipital.
6. DIAGNÓSTICO Y EVALUACIÓN TECNOLÓGICA AVANZADA
El diagnóstico moderno de la RD ha evolucionado más allá de la oftalmoscopia directa e indirecta tradicional, incorporando tecnologías de imagen digital multimodal de alta resolución.
| Modalidad Diagnóstica | Criterio / Parámetro Evaluado | Utilidad Clínica |
| OCT de Dominio Espectral (SD-OCT) | Espesor foveal central, reflectividad, edema cistoide, fluido subretiniano, disrupción de la capa de fotorreceptores (EZ/IZ). | Estándar de oro para el diagnóstico y seguimiento del Edema Macular Diabético. |
| OCT-Angiografía (OCT-A) | Mapeo no invasivo de los plexos capilares superficial, intermedio y profundo; área de la ZAF; áreas de no perfusión capilar. | Visualiza la isquemia retiniana y neovasos sin necesidad de contraste intravenoso. |
| Angiografía con Fluoresceína (AGF) | Tiempo de brazo-retina, fugas de fluoresceína (leakage), tinción de pared, neovascularización, áreas de no perfusión periférica. | Identifica la ruptura de BHR, hiperpermeabilidad capilar y diferencia neovasos de AMIR. |
| Fotografía de Fondo de Ojo de Campo Ultra-Amplio (UWFI) | Visualización de hasta 200° de la retina periférica en una sola toma. | Detecta un 30% más de lesiones periféricas que alteran la estadificación de la RD. |
| Ecografía Ocular B-Scan | Ecoestratificación del espacio vítreo y retina (frecuencias de 10-20 MHz). | Evaluativa indispensable en presencia de hemorragia vítrea opaca para descartar DRT. |
7. INTERVENCIONES TERAPÉUTICAS CONTEMPORÁNEAS Y FRONTERAS DE LA INVESTIGACIÓN
El abordaje farmacológico y quirúrgico de la RD se ha transformado radicalmente en las últimas dos décadas. Ha pasado de ser una estrategia puramente destructiva/destinada a contención (fotocoagulación) a un enfoque farmacológico molecular de precisión y microcirugía avanzadas.
┌── Anti-VEGF (Ranibizumab, Aflibercept, Faricimab)
├── Corticoides Intravítreos (Dexametasona, Fluocinolona)
ESTRATEGIAS TERAPÉUTICAS ──┼── Fotocoagulación Panretiniana (PRP)
└── Vitrectomía Vía Pars Plana (VVPP)
7.1. Terapia Anti-VEGF Intravítrea
Los agentes anti-VEGF constituyen la primera línea de tratamiento para el Edema Macular Diabético con compromiso foveal y han demostrado ser altamente efectivos en la regresión de la Neovascularización.
- Ranibizumab: Fragmento de anticuerpo monoclonal humanizado Fab que inhibe todas las isoformas activas de VEGF-A.
- Aflibercept: Proteína de fusión recombinante (trampa de VEGF) que se une a VEGF-A, VEGF-B y al Factor de Crecimiento Placentario (PlGF) con mayor afinidad que los receptores nativos.
- Faricimab: Anticuerpo biespecífico diseñado para la neutralización dual de VEGF-A y de la Angiopoyetina-2 (Ang-2). La inhibición de Ang-2 promueve la estabilización de los vasos sanguíneos, reduce la inflamación y desensibiliza la vasculatura al efecto del VEGF, aumentando la durabilidad del tratamiento hasta intervalos de 16 semanas.
7.2. Corticoides Intravítreos
En casos de EMD refractario o en pacientes pseudofáquicos, los implantes de liberación prolongada de corticoides (Dexametasona 0.7 mg o Acónido de Fluocinolona 0.19 mg) actúan suprimiendo múltiples vías inflamatorias. Reducen la síntesis de citoquinas, estabilizan las uniones estrechas capilares y disminuyen la extravasación de líquido. Tienen como efectos adversos principales el desarrollo de catarata y el aumento de la presión intraocular.
7.3. Fotocoagulación Láser Panretiniana (PRP)
A pesar del advenimiento de los fármacos farmacológicos, la PRP sigue siendo el pilar fundamental en el control a largo plazo de la RDP. Consiste en la aplicación de impactos de láser (generalmente argón o diodo de 532 nm) en la retina periférica no perfundida. Al destruir selectivamente los fotorreceptores periféricos metabólicamente hiperactivos pero isquémicos:
- Se reduce la demanda global de oxígeno de la retina.
- Se incrementa la difusión de oxígeno desde la coroides hacia la retina interna.
- Se detiene la producción de VEGF, lo que causa la regresión de los neovasos.
7.4. Vitrectomía Vía Pars Plana (VVPP)
En las etapas terminales o con complicaciones estructurales complejas, la microcirugía vitrorretiniana (sistemas de calibre fino 23G, 25G o 27G) es la única opción de rescate.
- Indicaciones: Hemorragia vítrea densa persitente que no aclara espontáneamente (>1 a 3 meses), desprendimiento de retina traccional que involucra o amenaza la mácula, oclusión combinada traccional-regmatógena, y edema macular con tracción vitreomacular.
- Técnica: Incluye la escisión del cuerpo vítreo, la delaminación y segmentación meticulosa de las membranas fibrovasculares mediante microtijeras/micropinzas, el aplanamiento de la retina con perfluorocarbono líquido (PFCL), aplicación de endoláser y el intercambio fluido-gas o fluido-aceite de silicona como tampón interno.
8. IMPACTO PSICONEUROENDOCRINO, SISTÉMICO Y SINDROME DE CEGUERA
La pérdida de la visión secundaria a la retinopatía diabética no es un evento aislado en un órgano sensorial; representa un trauma sistémico, neurológico y psicosocial profundo.
Pérdida Severa de la Visión ──> Pérdida de Autonomía / Imposibilidad de Monitoreo
│
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Círculo Vicioso <── Empeoramiento Metabólico <── Estrés / Depresión / Aislamiento
8.1. Descompensación del Eje Psiconeuroendocrino
La amaurosis priva al sistema nervioso central de su principal fuente de entrada sensorial (aproximadamente el 80% de la información del entorno se procesa por vía visual). Esta depravación sensorial repentina o progresiva altera los ritmos circadianos controlados por el núcleo supraquiasmático del hipotálamo, debido a la pérdida de señal de las células ganglionares retinianas fotosensibles (intrínsecamente fotosensibles o ipRGCs, que expresan melanopsina). Como consecuencia, los pacientes desarrollan trastornos del sueño severos (síndrome de sueño-vigilia diferente de 24 horas), insomnio crónico y desregulación del eje Hipotálamo-Hipófisis-Adrenal (HHA), con un incremento en la secreción matutina de cortisol.
8.2. El Círculo Vicioso de la Pérdida de Autonomía
Para un paciente diabético, la visión es una herramienta fundamental para el autocontrol de su enfermedad. La ceguera impide o dificulta:
- La autoevaluación de los niveles de glucemia capilar mediante glucómetros estándar.
- La dosificación precisa y la administración segura de insulina (aumentando drásticamente el riesgo de sobredosis e hipoglucemia iatrogénica grave o de infradosificación y cetoacidosis).
- La inspección diaria de los pies para la prevención de úlceras de pie diabético.
- La adherencia al tratamiento farmacológico oral.
Esta pérdida de autonomía genera un círculo vicioso: la incapacidad de controlar metabólicamente la enfermedad acelera la progresión de otras complicaciones micro y macrovasculares (nefropatía diabética, neuropatía periférica, enfermedad arterial coronaria), exacerbando el deterioro sistémico.
8.3. Impacto Psicopatológico
La prevalencia de Depresión Mayor y de Trastornos de Ansiedad Generalizada se triplica en pacientes diabéticos que sufren pérdida visual severa en comparación con aquellos sin compromiso ocular. La pérdida de independencia, la imposibilidad de trabajar, la pérdida de movilidad y el aislamiento social conducen a una alteración profunda de la autoimagen y a un estado de desamparo aprendido (learned helplessness).
9. CONCLUSIÓN Y PERSPECTIVAS FUTURAS
La retinopatía diabética representa el triunfo patológico de la inflamación y la desregulación metabólica sobre un microecosistema tisular altamente especializado. El fenómeno terminal de quedarse “a oscuras” no es más que la consecuencia de años de agresión bioquímica a la barrera hematorretiniana, culminando en isquemia, proliferación vascular aberrante y colapso mecánico de la retina neurosensorial.
El paradigma del manejo de la retinopatía diabética debe continuar virando desde el tratamiento tardío de las complicaciones terminales hacia la detección precoz y la intervención preventiva. La implementación generalizada de programas de cribado basados en inteligencia artificial y telemedicina para el análisis de fotografías de fondo de ojo de amplio campo promete identificar estadios tempranos de la enfermedad antes de que se produzca un daño irreversible a las células ganglionares y fotorreceptores.
Asimismo, el avance en la comprensión de la neurodegeneración retiniana abre la puerta a terapias neuroprotectoras (como brimonidina, somatostatina o citicolina) y a moléculas estabilizadoras de la BHR que actúan más allá de la simple inhibición de VEGF. Solo mediante un enfoque multidisciplinario —que integre al endocrinólogo, oftalmólogo, retinólogo, médico familiar y profesional de la salud mental— será posible frenar la progresión de esta patología devastadora, preservando la visión y la dignidad functional de los pacientes con diabetes.



























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