Aunque hay una serie de sĆntomas que permiten identificar la depresión, como la falta de energĆa o la pĆ©rdida de interĆ©s por la vida, no se sabe bien quĆ© sucede en el cerebro cuando alguien se deprime. Pese a la aparición de tĆ©cnicas como la resonancia magnĆ©tica funcional (#FMRI), que mide cambios en el flujo sanguĆneo del cerebro y los relaciona con distintas funciones, no se han encontrado diferencias importantes en la estructura o en las conexiones de este órgano entre personas sanas y deprimidas. Si se pudiesen identificar los rasgos propios de las personas enfermas, se razona, serĆa posible entender mejor quĆ© produce la enfermedad y cómo curarla.
El equipo internacional cientĆfico de la Universidad de Cornell ha identificado una serie de regiones del cerebro que tienen casi el doble de tamaƱo en las personas con depresión. Estas regiones se agrupan en lo que se conoce como red de saliencia frontoestriatal, que conecta Ć”reas mĆ”s superficiales del cerebro, como la corteza prefrontal, que necesitamos para razonar, con regiones que se encuentran debajo y son fundamentales para la regulación del estado de Ć”nimo o para procesar la información que recogen nuestros sentidos. En conjunto, esta red desempeƱa un papel crucial identificando y procesando estĆmulos relevantes (los que son salientes), como el olor de una comida que nos gusta o los indicios de una situación peligrosa, y estĆ” implicada en la regulación del comportamiento orientado a objetivos, la toma de decisiones y la adaptación a cambios en el entorno.
Hasta ahora, los estudios con #FMRI habĆa hecho comparaciones entre grupos de personas deprimidas y sanas, haciendo medias entre ellas, y no se habĆan encontrado diferencias importantes entre unos y otros. El equipo cientĆfico obtuvo su novedoso resultado gracias a una tĆ©cnica innovadora, de mapeo funcional de precisión, con la que se observó a pocos pacientes durante muchas sesiones espaciadas, para poder reconstruir lo que sucede a nivel cerebral durante las Ć©pocas buenas y malas de alguien con depresión. Los estudios tradicionales miran en dos instantes y no te dan una perspectiva total de lo que estĆ” pasando. Su equipo proporcionó medidas de la misma calidad y tomadas con el mismo mĆ©todo de personas sanas con las que el grupo de Cornell puedo comparar a sus personas deprimidas.
Con este seguimiento, los cientĆficos quisieron ver si el tamaƱo de la red era distinto cuando la persona estaba bien y cuando estaba baja de Ć”nimo. Descubrieron que no cambia y que tampoco se puede modificar con tratamientos antidepresivos como la estimulación magnĆ©tica transcraneal, que aplica campos magnĆ©ticos sobre el cuero cabelludo para modular la actividad del cerebro. En todos los casos, el tamaƱo de la red permaneció estable. AdemĆ”s, escriben los autores, ni la gravedad de la crisis depresiva ni el nĆŗmero de episodios se podĆa relacionar con diferencias en el tamaƱo de estas regiones cerebrales. SegĆŗn comenta el grupo cientifico, esta estabilidad āpodrĆa tener una utilidad diagnósticaā, porque, āen niƱos, se observó que los que despuĆ©s desarrollaron sĆntomas depresivos ya presentaban una expansión de la red de saliencia antes de mostrarlosā.
Se ha visto que el tamaño, la forma o la ubicación de las redes funcionales del cerebro estÔ controlada, en parte, por la genética, pero también por nuestras experiencias o por la influencia ambiental. Un ejemplo extremo de una influencia ambiental que ayuda a ilustrar esta idea es que diferentes partes del cuerpo tienen una cierta cantidad de espacio dedicado en la corteza motora primaria. Si una persona sufre la amputación de un brazo, la representación del miembro amputado en la corteza motora se contraerÔ, mientras que el tamaño de la representación del miembro intacto, compensatorio, aumentarÔ.
El hecho de que la expansión de la red de saliencia estĆ© presente desde etapas tempranas del desarrollo cerebral y varios aƱos antes de los primeros sĆntomas de depresión sugiere una fuerte base genĆ©tica, aunque este hallazgo no descarta la posible contribución de factores de estrĆ©s o experiencias en la vida temprana. la investigación universitaria de Cornell especula con la posibilidad de que tener experiencias procesadas por la red de saliencia demasiado a menudo, como las que nos dan un placer inmediato o la dirección de nuestra atención hacia información relevante, positiva o negativa, podrĆa contribuir a sĆntomas depresivos, como la falta de deseo o una atención exagerada a aspectos negativos de la vida y a cosas que nos dan miedo.
Aunque el tamaƱo de la red no variaba con los sĆntomas de la depresión, un anĆ”lisis mĆ”s profundo de algunos pacientes, a los que se observó durante un aƱo y medio, en algĆŗn caso con hasta 62 resonancias, permitió ver que sĆ habĆa cambios funcionales entre los nodos de la red que se podĆan relacionar con la pĆ©rdida de deseo o la ansiedad. Esto, segĆŗn los autores, sugiere que la red de saliencia juega un papel crucial en la depresión, no tanto por cambios estructurales, sino por cómo sus nodos se comunican durante diferentes estados emocionales.

Existen mĆŗltiples implicaciones clĆnicas potenciales a largo plazo, pero al mismo tiempo, es importante dejar claro que no esperamos que los escĆ”neres cerebrales se utilicen para diagnosticar la depresión. AĆŗn queda mucho trabajo por hacer, como determinar cómo de especĆfico es este efecto para la depresión en comparación con otros tipos de enfermedades psiquiĆ”tricas. Se cree que serĆa posible incorporar información sobre cómo estĆ”n organizadas estas redes funcionales del cerebro en individuos con depresión para ajustar [en tratamientos personalizados] la forma en que se aplican las terapias de estimulación cerebral, como la estimulación magnĆ©tica transcraneal o la estimulación cerebral profunda.
Décadas de estudios de neuroimagen han demostrado diferencias modestas en la estructura cerebral y la conectividad en la depresión, lo que dificulta los conocimientos mecanicistas o la identificación de factores de riesgo para la aparición de enfermedades. AdemÔs, mientras que la depresión es episódica, existen pocos estudios longitudinales de neuroimagen, lo que limita la comprensión de los mecanismos que impulsan las transiciones entre el estado de Ônimo y el estado.
El campo emergente del mapeo funcional de precisión ha utilizado datos de neuroimagen longitudinal densamente muestreados para mostrar diferencias significativas de comportamiento en la topografĆa de la red cerebral y la conectividad entre y en individuos sanos, pero este enfoque no se ha aplicado en la depresión. AquĆ, utilizando un mapeo funcional de precisión y varias muestras de individuos muestreados profundamente, encontramos que la red de prominencia frontoestriatal se expande casi el doble en la corteza de la mayorĆa de los individuos con depresión.
Este efecto fue replicable en varias muestras y causado principalmente por cambios en los lĆmites de la red, con tres modos distintos de invasión que ocurrieron en diferentes individuos. La expansión de la red de prominencia fue estable a lo largo del tiempo, no se vio afectada por el estado de Ć”nimo y fue detectable en los niƱos antes del inicio de la depresión mĆ”s adelante en la adolescencia.
Los anĆ”lisis longitudinales de individuos escaneados hasta 62 veces durante un aƱo identificaron cambios en la conectividad en los circuitos frontoestriatales que rastrearon las fluctuaciones en sĆntomas especĆficos y predijeron futuros sĆntomas de anhedonia.
En conjunto, estos hallazgos identifican una topologĆa de red cerebral similar a un rasgo que puede conferir riesgo de depresión y cambios de conectividad dependientes del estado de Ć”nimo en los circuitos frontoestriatales que predicen la aparición y remisión de los sĆntomas depresivos con el tiempo.











































































