La Asociación Americana del Corazón actualizó sus pautas, en las que refuerza la importancia de adoptar hÔbitos de vida saludables en la prevención y el tratamiento.
En Estados Unidos, el diagnóstico de hipertensión se hace con valores de 130/ 80 mmHg (es decir, 13 “de alta” y 8 “de mĆnima”). En Argentina, a partir de 140/ 90 mmHg (14/9).
MÔs allÔ de la cifra, las medidas vinculadas al estilo de vida que ayudan a prevenir y tratar la presión arterial alta aplican a todos por igual, independientemente del hemisferio que uno habite.
Para todos los adultos, se recomienda fuertemente realizar cambios en el estilo de vida”, escriben expertos de la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA, por sus siglas en inglĆ©s) y el Colegio Estadounidense del Corazón en la guĆa 2025 para la prevención, detección, evaluación y tratamiento de la hipertensión arterial en adultos, publicada la semana pasada en las revistas Circulation, Hypertension y en JACC
.La nueva guĆa, que actualiza a la de 2017, nace de la revisión que un comitĆ© de expertos realizó de la evidencia acumulada en la Ćŗltima dĆ©cada.
Ofrece recomendaciones aplicables a pacientes con o en riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular y, si bien se centran en la prĆ”ctica mĆ©dica en Estados Unidos, son relevantes para pacientes de todo el mundo”, aclaran sus autores.En sus mensajes clave, el documento destaca la importancia de estimar el riesgo de enfermedad cardiovascular de una persona para adaptar el tratamiento en función de ello, refuerza la importancia de adoptar hĆ”bitos saludables tanto en prevención como en el tratamiento, subraya la importancia de controlar y tratar la presión alta antes, durante y despuĆ©s de un embarazo y pone especial atención en el rol que juega en la protección del cerebro.
La hipertensión arterial es el factor de riesgo mĆ”s frecuente y modificable para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares (incluidos el infarto de miocardio, la insuficiencia cardĆaca, la fibrilación auricular, el ACV), asĆ como enfermedad renal crónica, y de mortalidad por cualquier causa.
En los últimos años, ademÔs, un número creciente de investigaciones confirmó el impacto que la presión arterial alta tiene en la salud cerebral, no solo porque constituye un factor de riesgo fundamental para el ataque cerebrovascular, sino porque favorece el deterioro cognitivo y la demencia.
Se la considera un factor modificable porque con el adecuado diagnóstico y tratamiento efectivo (con hĆ”bitos saludables en todos los pacientes y medicamentos en la gran mayorĆa), los valores de presión arterial pueden ser controlados, lo que baja el riesgo para el corazón, los riƱones, el cerebro, en particular, y para la salud en general.
Sin embargo, pese al conocimiento y las herramientas disponibles, el control estĆ” muy lejos de ser el ideal. Los autores de la guĆa admiten que en Estados Unidos la mayorĆa no tiene controlada su presión arterial.
En Argentina, ocurre algo similar: mÔs de un tercio de los adultos son hipertensos, pero solo 2 de cada 10 tienen sus valores bajo control, ya sea porque desconoce su condición, o porque tiene diagnóstico pero no estÔ tratado, o lo estÔ pero no adecuadamente, según muestran diferentes estudios epidemiológicos.HÔbitos para controlar la presión
La guĆa recomienda iniciar una terapia con medicamentos para reducir la presión arterial ademĆ”s de intervenciones en el estilo de vida a partir de 140/90 mm Hg (lo que ellos consideran hipertensión en etapa 2). Y, en coincidencia con las guĆas argentinas, recomiendan iniciar una terapia farmacológica antihipertensiva con dos fĆ”rmacos antihipertensivos a dosis fija en una sola pĆldora.
En relación a los hĆ”bitos, enumeran: “Para todos los adultos, se recomienda fuertemente realizar cambios en el estilo de vida, como mantener o alcanzar un peso saludable, seguir un patrón de alimentación cardiosaludable (como DASH [Enfoques dietĆ©ticos para detener la hipertensión]), reducir la ingesta de sodio, aumentar la ingesta de potasio en la dieta, seguir un programa de actividad fĆsica moderada, controlar el estrĆ©s y reducir o eliminar el consumo de alcohol para prevenir o tratar la presión arterial elevada y la hipertensión”.ĀæQuĆ© implica cada una de ellas? Veamos.
Mantener o alcanzar un peso saludable
Se recomienda la pérdida de peso con el objetivo de una reducción de al menos el 5% para prevenir o tratar la presión arterial elevada y la hipertensión en adultos con sobrepeso u obesidad.
En general, se observa una reducción de la presión arterial de aproximadamente 1/1 mm Hg (sistólica/diastólica) por cada kilo bajado, precisa el documento y destaca que la pérdida de peso puede amplificar los efectos de la dieta DASH o la reducción de sodio en la presión arterial.Dieta cardiosaludable
La dieta #DASH es el patrón alimentario mĆ”s efectivo para reducir la presión arterial, segĆŗn los autores. Enfatiza el consumo de frutas, verduras, lĆ”cteos bajos en grasa o sin grasa, y granos integrales, lo que favorece un un alto consumo de potasio, magnesio, calcio y fibra.Reducir del consumo de sodioĀæCuĆ”nto? a menos de 2300 mg/dĆa, y acercĆ”ndose a un lĆmite ideal de menos de 1500 mg/dĆa.
Es decir, no mĆ”s de 5 gramos de sal al dĆa, el equivalente a una cucharadita de tĆ©.
La reducción del sodio ejerce un efecto adicional en la disminución de la presión cuando se combina con la dieta DASH y la pĆ©rdida de peso, postula la guĆa.
El mayor aporte, no obstante, no viene de la sal agregada a las comidas, sino del sodio que viene “oculto” en panificados, galletitas, embutidos, quesos, sopas y caldos, aderezos y conservas.Recomiendan incrementar la ingesta de alimentos ricos en potasio.
Idealmente a travĆ©s de los alimentos, con un objetivo de 3500-5000 mg/dĆa, excepto en caso de enfermedad renal crónica o uso de medicamentos que reducen la excreción de potasio. Se aconseja tambiĆ©n el uso de sustitutos de la sal enriquecidas con potasio. Los alimentos ricos en potasio incluyen verduras (como papa, soja, espinaca y acelga), frutas (como la banana), frutos secos (las nueces), legumbres (como los porotos), productos lĆ”cteos (leche y yogur), pescado (como el salmón).
Evitar o reducir la ingesta de alcohol Lo ideal es no consumir alcohol o, para quienes deciden beber, no consumir mĆ”s de dos bebidas estĆ”ndar al dĆa para los hombres y no mĆ”s de una para las mujeres. ĀæQuĆ© se entiende por bebida estĆ”ndar? Una copa de vino, una lata de cerveza de 355 ml, o una medida whisky o cognac, por ejemplo.
La ingesta de cualquier cantidad de alcohol se asocia con una presión arterial sistólica mÔs alta, advierten los autores El entrenamiento de fuerza resistencia ayuda con el manejo de la hipertensión arterial.
A través de la prÔctica de ejercicio moderado al menos 150 minutos por semana. Se recomienda que combine ejercicio aeróbico (como cardio) y entrenamiento de resistencia (levantamiento de pesas).
Este último al menos dos veces por semana.Manejar el estrés Mediante técnicas como la meditación, control de la respiración o yoga puede ser razonable como complemento a las intervenciones de estilo de vida.
SegĆŗn los autores de la guĆa, el monitoreo domiciliario de la presión en combinación con interacciones frecuentes con miembros de equipos multidisciplinarios (mĆ©dicos de diferentes especialidades, enfermeros, farmacĆ©uticos) “es una herramienta integrada importante para mejorar el control de la presión arterial”.
No obstante, advierten que se debe evitar el uso de dispositivos sin manguito, incluidos los relojes inteligentes, para mediciones precisas de la presión arterial “hasta que estos dispositivos demuestren mayor precisión y fiabilidad.











































































