La natación es una de las actividades más completas y accesibles para los adultos mayores. Por un lado, el agua reduce el peso corporal, lo que significa menos presión en rodillas, tobillos y caderas.
Por otro, cada brazada y patada activa los músculos sin el desgaste de un entrenamiento en seco. Incluso si tienes dolores o limitaciones, este ejercicio es ideal para ti.
Como si fuera poco, nadar en posición horizontal favorece el retorno venoso, es decir, el flujo sanguíneo que sube desde las piernas hacia el corazón. Todo esto contribuye a piernas más fuertes, menos hinchadas y más ágiles.
Si hace años que no realizas natación, el primer paso no es lanzarse al agua como Michael Phelps. Lo ideal es comenzar con sesiones cortas, suaves, y siempre con supervisión médica o de un profesional de la actividad física.En tal caso, lo recomendable es empezar con este ejercicio entre 15 o 20 minutos dos veces por semana. A medida que el cuerpo lo permita, se puede aumentar la frecuencia y la intensidad.
Beneficios de la natación en adultos mayores
Fortalece los músculos: la natación trabaja la mayoría de los grupos musculares, lo que ayuda a mantener y mejorar la masa muscular.
Mejora la capacidad cardiorrespiratoria: la natación aumenta la resistencia aeróbica y fortalece el corazón y los pulmones.
Reduce el dolor articular: la natación es un ejercicio de bajo impacto que no ejerce presión sobre las articulaciones, lo que puede aliviar el dolor de artritis y otras condiciones articulares.
Aumenta la flexibilidad: los movimientos en el agua ayudan a mantener y mejorar la flexibilidad de las articulaciones, lo que puede mejorar la movilidad.
Mejora la salud cardiovascular: la natación ayuda a fortalecer el corazón, regular la presión arterial y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Control del peso: la natación puede ayudar a quemar calorías y a mantener un peso saludable, dice el CDC.
Reducción del estrés: la natación puede ayudar a reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo, señala la Clínica Alemana.
Mejora la coordinación: la natación requiere coordinación y equilibrio, lo que puede ayudar a mejorar la coordinación motora y reducir el riesgo de caídas.
Fomenta la socialización: la natación en grupos puede ser una excelente manera de socializar y hacer nuevos amigos.
1. Tendencias Tecnológicas (Smart Swimming)
La tecnología ha llegado a las piscinas para personalizar el entrenamiento y mejorar la seguridad:
- Goggles de Realidad Aumentada (AR): Ahora existen gafas que proyectan en el cristal métricas en tiempo real (ritmo cardíaco, distancia y tiempo de descanso) sin que tengas que detenerte a mirar el reloj. Esto ayuda a mantener la concentración y no sobreexigir el corazón.
- Sistemas de Detección de Ahogamiento: Muchas piscinas modernas han integrado cámaras subacuáticas con IA que detectan patrones de movimiento anómalos o inmovilidad prolongada, alertando instantáneamente a los guardavidas.
- Wearables de Recuperación: Sensores que miden la eficiencia de la brazada para evitar lesiones en el hombro, algo vital si estás recuperándote de un impacto físico fuerte.
2. Nuevas Modalidades Terapéuticas
Más allá del crol o la espalda, se están imponiendo técnicas que mezclan lo físico con lo meditativo:
- Watsu y Ai Chi: El Watsu (shiatsu en el agua) se está utilizando mucho para el dolor crónico. El Ai Chi, por su parte, es como el #Tai Chi pero en el agua, enfocándose en el equilibrio y el flujo respiratorio, ideal para prevenir caídas.
- Entrenamiento Multicomponente: La #OMS y las nuevas guías de 2026 sugieren rutinas que combinan resistencia aeróbica con ejercicios de fuerza hidrostática (usando la resistencia del agua para tonificar sin pesas) y equilibrio.
- Hidrofitness Vertical: Se ha popularizado el uso de bicicletas y elípticas subacuáticas que permiten trabajar la movilidad articular con un impacto nulo (solo el 20% de tu peso corporal es soportado por las articulaciones cuando el agua llega a las clavículas).
3. Enfoque en la Salud Mental y Cognitiva
- Neurogénesis Acuática: Estudios recientes de 2025 y 2026 refuerzan que la natación mejora la memoria y la cognición en adultos mayores al aumentar el flujo sanguíneo cerebral de manera más eficiente que el ejercicio en tierra.
- Comunidades “Silver”: Se están diseñando programas de natación que incluyen espacios de socialización post-sesión (cafeterías integradas), combatiendo activamente la soledad no deseada.















































































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