Las muertes por cáncer colorrectal aumentan aceleradamente en jóvenes menores de 50 años, vinculándose este fenómeno a factores como la dieta occidental, el tabaco y la exposición a pesticidas como el picloram, según estudios recientes publicados en Nature Medicine y la Sociedad Americana del Cáncer.
La incidencia del cáncer colorrectal es moderadamente alta en nuestro país. La tendencia a la baja en la mortalidad registrada es un dato alentador que se asocia al testeo oportuno, a la mejora de los tratamientos, y a la incorporación de hábitos para su prevención.
A nivel jurisdiccional, Argentina observa una distribución desigual de la mortalidad por este tipo de cáncer. Las provincias del NOA presentan valores por debajo de las 7 defunciones por 100.000 habitantes en mujeres y 10,6 en varones. Jujuy registró la tasa más baja en mujeres (3,53 x 100.000 habitantes) y Catamarca la más baja en varones (6,14 x 100.000 habitantes). Por su parte, Neuquén y La Pampa registran valores elevados con tasas superiores a 20 defunciones por cada 100.000 habitantes en varones, mientras que Santa Cruz, Misiones y Formosa registran las tasas más altas en mujeres con 9,8 defunciones por 100.000 habitantes.
Un médico realiza una colonoscopia a un paciente, mostrando pólipos en el monitor, una herramienta clave para la detección precoz y prevención del cáncer colorrectal. (Imagen Ilustrativa Infobae)
La colonoscopía fue durante décadas el pilar de las campañas de detección y prevención del cáncer colorrectal, pero un estudio internacional reciente mostró la magnitud de su impacto sobre la mortalidad final.
La publicación de los resultados del ensayo clínico NordICC, difundidos por las prestigiosas revistas médicas The Lancet y el New England Journal of Medicine, analizaron la evolución de más de 84.000 europeos a lo largo de 13 años.
La comunidad científica y médica se vio sacudida por la evidencia de que el procedimiento, aunque logra reducir la incidencia de la enfermedad, muestra un beneficio modesto para evitar muertes, lejos de lo que avalaban los modelos previos y las recomendaciones oficiales.

El foco de la controversia radica en los datos arrojados por la investigación, que comparó la evolución de personas invitadas a someterse a una colonoscopía con aquellos que no recibieron esa recomendación.
Según informó el New England Journal of Medicine, la incidencia de cáncer colorrectal fue un 18 por ciento menor en el grupo invitado al estudio, pero la reducción en la mortalidad apenas alcanzó el 10 por ciento y no logró una significancia estadística robusta en el análisis general.
La carga de enfermedad por cáncer colorrectal se asocia en gran medida a factores de riesgo modificables, entre los que se incluyen el tabaquismo, el consumo de alcohol, el alto índice de masa corporal, la actividad física insuficiente, y la lactancia materna subóptima. La incorporación de hábitos saludables junto al acceso al testeo en la edad y frecuencia recomendadas, así como la disponibilidad de nuevos tratamientos y la mejora en las técnicas terapéuticas, aumentan significativamente las posibilidades de detección temprana y sobrevida.
En Argentina, el descenso sostenido de la mortalidad por cáncer colorrectal refleja el impacto de políticas públicas orientadas a ampliar el acceso al diagnóstico oportuno y mejorar la calidad de la atención. En este marco, el Ministerio de Salud de la Nación continuará fortaleciendo las estrategias de prevención y detección temprana para reducir la carga de la enfermedad en la población.













































































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