La Acantosis Pigmentaria (AN, por sus siglas en inglés) es una dermatosis caracterizada por la presencia de placas hiperqueratósicas, aterciopeladas y de coloración hiperpigmentada (marrón-grisácea o negra). No se considera una enfermedad cutánea aislada, sino un marcador clínico o signo centinela de un trastorno sistémico subyacente, generalmente relacionado con la resistencia a la insulina o neoplasias malignas.
Las zonas de mayor prevalencia son las áreas intertriginosas (pliegues cutáneos), tales como:
- Región cervical posterior y lateral (cuello).
- Axilas.
- Región inguinal.
- Nudillos y superficies extensoras.
2. Fisiopatología
La patogénesis de la #AN involucra la estimulación de la proliferación de queratinocitos y fibroblastos dérmicos. El mecanismo más común está mediado por la hiperinsulinemia compensatoria.
En estados de resistencia a la insulina, las concentraciones elevadas de esta hormona desplazan al factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1 (#IGF-1) de su proteína transportadora. Al aumentar el #IGF-1 libre, este se une a los receptores del factor de crecimiento de los queratinocitos, induciendo una proliferación celular descontrolada que se manifiesta como el engrosamiento cutáneo característico.
3. Clasificación Clínica
Es fundamental distinguir la etiología para determinar el protocolo de intervención:
A. Acantosis Nigricans Benigna
- Relacionada con la obesidad: Es la forma más frecuente. La grasa corporal aumenta la resistencia periférica a la insulina.
- Endocrinopatías: Asociada a síndrome de ovario poliquístico (#SOP), hipotiroidismo, o enfermedad de Cushing.
- Medicamentosa: Inducida por ácido nicotínico, glucocorticoides, anticonceptivos orales o terapia con hormona de crecimiento.
- Hereditaria: Mutaciones en el receptor del factor de crecimiento de fibroblastos (#FGFR).
B. Acantosis Nigricans Maligna
Aunque menos común, es de alta relevancia clínica. Se presenta de forma súbita, con lesiones extensas y de progresión rápida. Suele ser un síndrome paraneoplásico, asociado frecuentemente a adenocarcinomas gastrointestinales (especialmente gástricos) o genitourinarios.
4. Manifestaciones Clínicas y Diagnóstico
El diagnóstico es predominantemente clínico. Las lesiones se presentan como:
- Hiperpigmentación: Cambio de coloración oscuro.
- Hiperqueratosis: Textura aterciopelada o rugosa al tacto.
- Acrocordones: Es frecuente observar fibromas blandos (verrugas cutáneas) dentro de las placas.
El protocolo diagnóstico debe incluir:
- Anemia y perfil bioquímico completo.
- Prueba de tolerancia a la glucosa oral e índice HOMA-IR para medir resistencia a la insulina.
- Evaluación de la función tiroidea.
- En casos de aparición tardía y pérdida de peso inexplicada, se requiere un cribado oncológico exhaustivo.

5. Abordaje Terapéutico
El tratamiento de la #AN no debe ser meramente estético; debe dirigirse a la causa base.
Tratamiento Sistémico
- Corrección metabólica: La pérdida de peso y el ejercicio físico suelen revertir las lesiones al mejorar la sensibilidad a la insulina.
- Farmacología: El uso de sensibilizadores como la metformina ha demostrado eficacia en la reducción de las placas en pacientes diabéticos o prediabéticos.
Tratamiento Tópico (Sintomático)
Orientado a mejorar la apariencia de la piel:
- Queratolíticos: Ácido salicílico, urea al 20% o ácido láctico para reducir el grosor.
- Retinoides tópicos: (Tretinoína) para normalizar la proliferación epidérmica.
- Despigmentantes: Aunque su eficacia es limitada si no se controla el factor metabólico.
6. Consideraciones Médicas y Pronóstico
Desde una perspectiva integral, la detección temprana de la Acantosis Pigmentaria es una oportunidad de prevención primaria para enfermedades cardiovasculares y Diabetes Mellitus tipo 2. En el caso de pacientes con discapacidad o movilidad reducida, la vigilancia de los pliegues cutáneos es vital para evitar infecciones secundarias (candidiasis intertriginosa) debido a la fricción y humedad en las zonas afectadas.
El pronóstico de las formas benignas es excelente si se logra el control metabólico. En la forma maligna, el pronóstico depende estrictamente de la resolución del proceso oncológico.















































































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