Según un metaanálisis publicado en Nutrients, las fluctuaciones bruscas de glucosa en sangre se asocian con mayor fatiga, irritabilidad y dificultades en la concentración incluso en personas sin diabetes.
Otro estudio de la Universidad de Stanford mostró que picos y caídas rápidas de azúcar en sangre se correlacionan con mayor sensación de hambre pocas horas después de comer, independientemente de las calorías ingeridas. La conclusión es incómoda: muchas de nuestras “faltas de voluntad” podrían ser, en realidad, respuestas fisiológicas previsibles.









































































